No tendrías que haber pensado que ellos estarían, cuando siempre estás
sola. No tendrías que haber dejado pasar a este dolor, que se te clava
en la piel como lo hacen las astillas. No deberías beber tantas
lágrimas, ni comer para olvidar. Luego vuelves al espejo y te enseña la
triste realidad, tu cruel y espantoso reflejo. Y te sientes asquerosa,
abominable, no entiendes como alguien puede querer acercarse a ti. Los
muros que construiste se derrumban y solo quedas tú, rodeada de
escombros, patéticamente sola.
Y oyes sus risas. Los ves divertirse con sus amigos, mientras tú sufres en silencio. ¿Pero qué más da? Da igual lo que les digas, lo que les pidas, da igual lo que te pase, ellos no van a cambiar. Nadie va a querer estar contigo. Nadie se va a preocupar.
Las piernas te fallan y caes encima de todo ese desastre. Te miras. Te odias. Desearías poder estar en coma, no sentir, no oír, no ver el monstruo que eres, en el que te has convertido. No tener que mirar la báscula con miedo y lágrimas. No existir sin más, desaparecer en silencio, sin previo a viso, dejando apenas una huella medio borrosa que actue de existencia.
Respirar sin sentir que el aire está contaminado. Poder vivir sin que te rompan el corazón.
Y oyes sus risas. Los ves divertirse con sus amigos, mientras tú sufres en silencio. ¿Pero qué más da? Da igual lo que les digas, lo que les pidas, da igual lo que te pase, ellos no van a cambiar. Nadie va a querer estar contigo. Nadie se va a preocupar.
Las piernas te fallan y caes encima de todo ese desastre. Te miras. Te odias. Desearías poder estar en coma, no sentir, no oír, no ver el monstruo que eres, en el que te has convertido. No tener que mirar la báscula con miedo y lágrimas. No existir sin más, desaparecer en silencio, sin previo a viso, dejando apenas una huella medio borrosa que actue de existencia.
Respirar sin sentir que el aire está contaminado. Poder vivir sin que te rompan el corazón.
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